Felicidad, qué bonito nombre tienes.
Durante los días pasados he realizado varias fotografías que plasman las cosas que más feliz me hacen a día de hoy y donde más encuentro de mi misma. A lo largo de mi vida he ido encontrando objetos o aficiones que realmente me llenan como persona y hacen que sea como soy.
Estudié técnico de laboratorio de imagen porque me encantaba la fotografía, pero necesitaba saber mucho más, ahí le cogí el gusto a la fotografía analógica y al revelado. Encontré una belleza diferente en la fotografía tradicional, conectas mucho más con aquello que quieres contar a través de la imagen, el momento del revelado me parece algo mágico y es un proceso sorprendente, dado que nunca llegas a saber lo que puede aparecer.
La primera imagen es de una de las cámaras analógicas que tengo, está cámara tiene una tara que la hace especial, tiene una pequeña grieta en el obturador que hace que en el momento de tomar la imagen se realice en la fotografía un efecto de luz quemada, dándole un toque único a cada imagen.
En la segunda imagen quiero plasmar las importancia que ha tenido la naturaleza en mi vida, en mi familia siempre ha sido una forma de vida, estar lo mayormente unidos y conectados ella, desde pequeña me han enseñado a que debe ser un elemento clave en mi vida y que hay que cuidarla como nada en el mundo.
En el resto de las imágenes se puede observar el amor que le tengo a la música, la primera fotografía se trata de mi primea guitarra española, a los 11 años me apuntaron a clases de guitarra y me encantó, es verdad que fui muy poco tiempo porque me aburría en clase y prefería estudiarla yo sola, pero en ese momento descubrí que la música me acompañaría toda la vida, posteriormente aprendí a tocar el ukelele y el piano. La fotografía de las púas representa todos aquellos momentos musicales que me han aportado algo, siempre que puedo me llevo alguna púa de algún concierto o de alguna ciudad y sin quererlo he empezado a coleccionarlas.







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